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Cómo elegir la silla más adecuada para tu comedor

La silla es, quizá, el elemento del comedor que más posibilidades entraña, siendo una pieza clave tanto para la decoración del espacio como para la comodidad de los miembros del hogar.

A la hora de comprar una silla para tu comedor es importante que conozcas los tipos que existen, así como las utilidades que ofrecen cada una de ellas; por ello, hoy queremos contarte qué debes tener en cuenta para elegir la silla de diseño más adecuada.

¿Cómo elegir la silla adecuada? Materiales de las sillas de comedor

El material de la silla debe ir en consonancia con el estilo del comedor, respetando siempre la funcionalidad que se espera conseguir. Por ejemplo, las sillas de mimbre y de apariencia anticuada, como la silla Frida, son ideales para un estilo boho chic en el que se fusiona el carácter bohemio con la más pulida elegancia.

Cómo elegir la silla adecuada para tu comedor. EHKA

Materiales como la madera y el plástico son ideales para un ambiente actual de estilo nórdico o minimalista en el que se quiera resaltar la personalidad informal, fresca y ligera del comedor.

Si estos son tus predilectos, te recomendamos sillas de madera. Si eres amante de lo industrial serán las sillas metálicas las que te ofrezcan un enfoque alineado con tu estilo.

En cuanto a las sillas tapizadas, son las que mayor comodidad ofrecen gracias a la sensación de acolchado que las caracteriza, incluyan o no relleno. La personalidad de estas sillas se logra definir dependiendo del diseño del tapizado y de cómo luzcan los diferentes elementos que la componen en todo su conjunto.

Así, los tapizados lisos y estampados en estructuras actuales calzan a la perfección con los estilos más contemporáneos, como puedes ver en los diseños Blake MostazaÁmbar Azul y Patchwork Kabul. Por su parte, los tapizados en armazones sofisticados y aquellos que presentan tachuelas ayudarán a definir y reforzar el estilo clásico de tu comedor.

 

¿Con o sin reposabrazos?

El reposabrazos es un elemento indispensable cuando se prevé tener que estar mucho tiempo sentado; algo que no suele suceder en el transcurso de una comida que rara vez llega a superar una hora de nuestro tiempo.

Podemos afirmar, entonces, que las sillas de comedor con reposabrazos tienen como principal misión la de aportar un carácter distinguido al estilo predominante, ofreciendo de paso una mayor y más confortable ergonomía.

Los brazos pincelan de sobriedad el estilo de la silla, convirtiéndola en un elemento equilibrado y sosegado que invita a relajarse después de la comida. Generalmente, las sillas sin brazos son más ligeras y ocupan menos espacio que las sillas con brazos, algo que agradecerás si buscas sensación de amplitud en tu comedor.

En cuanto a la estética, ambos tipos de silla gozan de multitud de diseños adaptados a todos los estilos, por lo que su elección es cuestión de gustos y preferencias personales. Adele Nogal es un ejemplo de silla con reposabrazos capaz de combinar con cualquier estancia; pero existen diseños, con y sin brazos, enfocados a estilos más específicos.

 

Cómo elegir la silla adecuada para tu comedor. EHKA

 

El respaldo más adecuado

El respaldo de una silla es el principal responsable de hacer que te sientas cómodo o incómodo mientras estás sentado. Aquellos que son altos y que ofrecen una base estable a toda la espalda son indudablemente más confortables; sin embargo, los respaldos bajos se han convertido en una seña de identidad de los estilos más actuales e informales.

Así pues, es importante que la parte baja de tu espalda se sienta bien recogida de cara a evitar molestias en la zona lumbar. Elegir una silla con un respaldo ligeramente flexible, como la silla Kabul Patchwork Mostaza, evitará que tus riñones sufran mientras permaneces sentado.

También son excelentes opciones los modelos Amelie Mostaza y Greta, fabricados con un respaldo curvo a media espalda que se adapta perfectamente a todo tipo de dorsos.

 

 

Por último nos gustaría resaltar la importancia de elegir una silla cuyas patas cumplan con la estética y la funcionalidad a partes iguales. No olvides que la clave está en alcanzar un equilibrio óptimo; solo así, conseguirás una silla que defina tu estilo sin renunciar a la practicidad tan necesaria en este importantísimo elemento.

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